domingo, 30 de marzo de 2008

¿CUAL ES LA LABOR DE LA FILOSOFIA EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN?

Investigando por la red he encontrado las siguientes opiniones sobre este tema:

-En la antiguedad el filósofo era la persona cuya función- en términos platónicos- era la de guiar hacia el conocimiento, de ahí que Aristóteles recomiende que sea el filósofo quien este en el poder. Ultimamente en nuestra cultura el filosofo puede llegar a ser una oferta más del mercado, un simple demagogo, un facilitador de la palabra. Personalmente me parece que ante todo el que se inclina por la filosofía debe ser un amante del conocimiento, pero también una persona caracterizada por la criticidad y el rigor categorial, una persona que aporte algo nuevo a la cultura actual.

-En general, las humanidades gozan de escaso prestigio en nuestro país, si a esto el poco interés por la filosofía, nos encontramos con un panorama poco propicio para el desarrollo de un interés genuino por esta materia. “Pensar -ha dicho un filósofo alguna vez- ni consuela, ni hace feliz”. Parece la última palabra sobre el papel de la filosofía en la sociedad actual: si ya no resuelve nuestras aflicciones existenciales, ni proporciona alguna forma de felicidad, ¿qué sentido tiene para nosotros hoy en día el pensamiento filosófico? En los siguientes párrafos trataremos de resolver esta cuestión, partiendo de una premisa clara: la filosofía, los pensadores en general, ejercen una importante función social, y su labor intelectual, mayoritariamente desconocida, muchas veces incomprendida, nos parece tanto valiosa como irremplazable.
Esta justificación, defensa más bien, de la filosofía, parece, a primera vista, una tarea complicada: la filosofía, los filósofos, nunca han gozado de menor popularidad. Pensemos en el contexto educativo, por ejemplo. La filosofía como asignatura en la educación secundaria corre el riesgo continuo de desaparecer. Las clases aburren, no son populares; las materias, los textos, no se comprenden, no se leen. En el ámbito universitario, la falta de interés se refleja en la escasez de alumnos y en una apatía generalizada. Los estudiantes de hoy en día viven vidas muy ajetreadas; el tiempo nunca sobra, y las actividades –educativas, de ocio, etc.- están muy bien organizadas según unos intereses muy concretos. Leer libros de filosofía, muchas veces leer en general, no entra dentro de sus planes.
Parte de la culpa es de los profesores, y sobre todo de los propios filósofos, que se empeñan en preservar una imagen de sabio en su torre de marfil, y presentan sus ideas en un formato y en un lenguaje intencionadamente complicado e incomprensible para los no iniciados. Escribir para que no te entienda nadie no es tarea fácil, pero mucho más difícil es escribir de manera que te entiendan todos. Parece haberse olvidado que muchas veces, aunque no siempre, los discursos más simples han resultado ser los más eficaces y poderosos. En cambio, se fomenta una actitud de respeto excesivo, incluso miedo, hacia la filosofía y sus complejidades, cuando en realidad se trata de una disciplina muchas veces exigente pero también amable y agradecida.


Para mi, la filosofia tiene un gran papel en la sociedad actual, y es el de criticar las acciones, pensamientos, etc de los seres humanos, que no nos permiten vivir en paz y felicidad, como hemos deseado desde siempre. Lo malo, y sigo con la opinión del texto anterior, es que hay una minoria de gente que se dedique a esto, con lo cual nadie les hace caso y asi no llegaremos nunca al mundo ideal.

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